Muchas veces nos preguntamos: ¿Qué podemos hacer para tener un matrimonio feliz y duradero? Existen varios valores y virtudes que facilitan una convivencia armoniosa y dichosa; para este post he querido escribir sobre 5 valores puntuales que nos pueden ayudar para alcanzar dicho objetivo.  1.Compromiso. En el matrimonio hay dos actores, los esposos,  y somos los únicos que  estamos al mando. Es muy importante que ambos  nos sintamos comprometidos  en llevar nuestra relación a un puerto seguro , es decir, a vivir nuestra unión lo mejor posible.  Cuando el sentido de compromiso no se tiene claro, se corre el riego de querer satisfacer de una forma egoísta los deseos y necesidades individuales, sin tomar en cuenta lo que mi cónyuge necesita y desea. Las siguientes preguntas nos pueden servir para reflexionar sobre este punto:
  • ¿Qué significa la palabra compromiso para cada uno de nosotros? 
  • ¿Que acciones estamos  dispuestos a tomar para que nuestro compromiso sea significativo? 
  • ¿Tenemos claro hacia adonde queremos llegar, de tal forma que los pequeños o grandes problemas no nos desvíen del destino final?
2.Respeto. El respeto se debe de vivir hacia nosotros mismos y hacia nuestro cónyuge. Este se demuestra  en varios detalles, por ejemplo:
  • No criticar de una forma que humille al otro.
  • Comunicarnos en un tono de voz adecuado, evitar las malas palabras y las formas groseras.
  • Evitar ataques personales llenos de ira o sarcasmo. 
  • Dejar que la otra persona hable, sin interrumpir.
  • Escuchar atentamente  al otro cuando habla. El celular puede esperar.
  • Gritar desde el otro lado de la casa cuando quiero decir o preguntar algo. En realidad ¿cuánto tiempo nos toma acercarnos al otro y decirlo en un tono y volumen de voz mas apropiado?
  • Hablar mal de nuestro esposo/sa a los hijos o burlarnos de el/ella
También son muestras de respeto todas aquellas cosas que se hacen  por el bien del matrimonio aún cuando no sea de mi preferencia personal: 
  • Detener una discusión y retomarla mas adelante para poder enfriar los ánimos antes de que lleguemos a ofender y para lograr ver las cosas con mas objetividad.
  • Sonreír, aún cuando no tengo ganas de hacerlo
3.Aceptación. Es muy bueno aprender a no juzgar los pensamientos, sentimientos, deseos, preocupaciones del cónyuge cuando estos son distintos a los nuestros. En el matrimonio no es necesario estar de acuerdo en todo, debemos aprender a respetar lo que mi pareja piensa, siente aunque vaya en una línea distinta a la mía. Si es importante platicar aquellas cosas sobre las cuáles queremos tener una misma línea de acción, por ejemplo: educación de los hijos, la religión que practicamos, uso del dinero, etc; pero en las cosas opinables podemos “acordar a estar en desacuerdo”. Tratemos de ser empáticos, es decir: escuchar, entender, aceptar al otro aunque yo no este de acuerdo con su planteamiento. En la medida en que el otro se siente escuchado, estará mas abierto para escucharnos, entendernos y poder establecer un diálogo. Muchas veces no logramos aceptar a nuestro cónyuge, porque queremos cambiarle para luego poder aceptarle. Esto es irreal, nadie cambia al menos que por decisión propia quiera hacerlo. Es mucho mejor que nos enfoquemos en nuestra necesidad de cambiar para crecer y mejorar, en lugar de pensar en como queremos que el otro cambie. Los siguientes puntos de análisis te pueden servir:
  • Piensa en una característica de tu pareja que a veces te enoja o molesta
  • Tu pareja ha tenido este rasgo desde el principio ¿cómo es que alguna vez lo viste de manera diferente? ¿porque pensabas que era gracioso, agradable o simplemente no te importaba?
  • ¿Es solo tu pareja la que ha cambiado o tú también? ¿Será que ahora piensan solo con la cabeza y no con el corazón?
  • Es importante sentir con el corazón y apreciar (si no lo logras, entonces al menos plantéate  respetar) las diferencias.
4.Sinceridad.  Es muy importante comunicar lo que sentimos y pensamos a nuestra pareja. Cuando no lo hacemos nos podemos perder  de muy buenas oportunidades para enriquecer nuestra relación. Cuando tenemos un desacuerdo es muy importante hablarlo para poder abordarlo y solucionarlo de  una forma positiva que deje satisfecho a ambos cónyuges. Preguntémonos lo siguiente, para ver si somos sinceros y si podemos aceptar la sinceridad de nuestra esposo:
  • ¿Logro transmitir lo que me molesta, o espero que mi pareja lo adivine?
  • ¿Cuándo me dicen algo de mi que no esta bien o que le molesta a mi cónyuge lo tomo como una crítica y no como una oportunidad de mejora?
5.Compasión. Este valor sirve para balancear la sinceridad. Cuando algo no nos gusta puede volverse difícil comunicarlo sin ofender al otro, por eso es importante ser compasivos. La compasión nos ayuda a crear una atmosfera positiva que permita poder interactuar de una forma pacífica y fluida evitando que el otro se sienta a la defensiva o contrariado, si no que mas bien escuchado y comprendido. Recordemos que tener compasión no es estar de acuerdo en todo, es proveer un espacio que permita la resolución armónica de cualquier conflicto por pequeño o grande que sea. Estos consejos prácticos pueden servir:
  • Reaccionar con compasión y gentileza ante los errores de su pareja. ¿Cómo nos gustaría que reaccionaran cuando somos nosotros quienes nos equivocamos?
  • Humildad. Recordemos que tampoco somos perfectos y que cometemos errores.
  • Escuchar sin dar consejos (al menos que nos los pidan). Ofrecer empatía.
  • Cuando la pareja este lista, entonces preguntar con el fin de entender mejor la situación y así ayudar a que se sienta escuchado.

Los matrimonios felices no son cuestión de suerte, si no de un trabajo constante de parte de los esposos.