El día de ayer, mi esposo y yo celebramos 25 años de casados. Cuando veo para atrás y pienso en todo lo que hemos vivid, me quedo con la boca abierta. Una verdadera bendición, pienso yo, en la cual hemos aprendido mucho uno del otro, y una aventura en la que ha habido de todo un poco en estos años.

Estoy segura que el matrimonio reúne todas las características de una aventura: momentos en que las cosas salen fáciles y otros en los que cuesta un poco más; pruebas a nuestra resistencia y fortaleza;  pequeños problemas y grandes crisis; mucha felicidad y momentos de intensa alegría. Cuando te lanzas a esta aventura, crees que te va a salir de una forma y resulta que no, que se desenvuelve de una forma totalmente distinta e inesperada: el punto es vivirla lo mejor que se pueda y nosotros emplear todos los medios  que tenemos para poder disfrutarla juntos.

Cuando pienso en lo que los esposos nos prometemos mutuamente el día de la boda, no deja de darme un poco de escalofrío ante el compromiso tan serio que asumimos para toda la vida: “Yo X te recibo a ti X como esposo y me entrego a ti y prometo serte fiel en la prosperidad y en la adversidad, en la salud y en la enfermedad, y así amarte y respetarte todos los días de mi vida”.

Ahora que lo medito con más calma, creo que para poder cumplir con él  es fundamental centrarnos en el presente, en lo que podemos hacer el día de hoy ya que con eso es lo único con lo que contamos. Tratar de vivir cada día lo mejor que se puede. Así, esa promesa que se hace el día de la boda, se transforma en una realidad cotidiana, se lleva a la práctica por medio de actos concretos y se actualiza constantemente. No siempre sale fácil. Es más, hay días en los que puede resultar cuesta arriba, pero lo importante es estar consciente de ello, tratar de hacerlo lo mejor posible y, si nos hemos equivocado, pedir perdón.

De esta forma  cuando se piensa en cómo ser fiel, amar y respetar al otro el día de HOY  podemos  ser más concretos y efectivos en ese amor. Es más fácil pensar : ¿Qué detalle voy a tener con mi esposo  en este momento?, ¿De qué forma  voy a sorprender a mi esposa el día de ahora?,¿Seré capaz de perdonar esta falta o descuido? ¿Le haré saber con objetividad y sin enojo lo que me ha molestado? ¿Realizaré este favor que me está pidiendo? En fin, ¿cómo le voy a amar más y mejoren el momento presente? Si esto lo logramos, entonces la suma de muchos “hoy”se convertirá en un “para toda la vida”.

Te propongo  que te examines en qué cosas concretas puedes amar mejor este día  a tu cónyuge.

 

 

 

Foto gracias a Jeremy Wong Weddings on Unsplash